Un cuento para dormir personalizado: qué lo hace funcionar

Un cuento para dormir personalizado convierte a tu hijo en el protagonista de la historia con la que se duerme. Bien hecho, es corto, tranquilo y está lleno de pequeñas cosas que reconoce. Esto es lo que conviene incluir y lo que es mejor dejar fuera.

Personalizar es más que poner el nombre

Poner su nombre es un buen comienzo, pero los niños se fijan en los detalles: su peluche, su hermano pequeño, las botas rojas, la calle donde viven. Con dos o tres detalles reales, el cuento parece escrito para ellos.

Pregúntale antes de empezar: ¿quién sale hoy en el cuento y dónde pasa? Con una sola decisión, el cuento ya es suyo.

Que la aventura sea pequeña

Por la noche, los mejores cuentos son pequeños: encontrar un calcetín perdido, ayudar a un búho con sueño, un viaje tranquilo a la luna y de vuelta. Basta con un pequeño problema que se resuelve con cariño.

Deja las persecuciones, los malos y los sustos para el día. Las últimas páginas deben ir más despacio, en voz más baja, y terminar con el protagonista ya en la cama.

Las ilustraciones y una voz suave ayudan

Verse dibujados en el cuento ayuda a los más pequeños a prestar atención. Los estilos suaves, como la acuarela, encajan mejor con la hora de dormir que los dibujos muy llamativos.

Con la narración puedes bajar la luz y escuchar juntos. Elige una voz cálida y pausada en lugar de una muy teatral.

Mañana, otra vez

A los niños les encanta oír el mismo cuento muchas noches seguidas, y un final conocido les ayuda a relajarse. Guarda su favorito o imprímelo como un librito para la mesita de noche.

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